“Los nicaragüenses tienen el derecho al trabajo acorde con su naturaleza humana”. Esto estipula la Constitución Política en su artículo 57. Es necesario que el Gobierno y las autoridades correspondientes cumplan y hagan cumplir
este enunciado constitucional. A continuación se desarrolla lo que opinan las juventudes acerca del acceso al trabajo y la creación de nuevos puestos de trabajo.

Una de las principales demandas que tienen las y los jóvenes de nuestro país es tener acceso a un empleo digno. Esto significa, entre otras cosas, que se garanticen y respeten todos los derechos de las/os trabajadoras/es.

Bajo el parámetro conceptual que domina las definiciones de juventud se ha determinado que este país es predominantemente joven, pues alrededor del 71% de la población es menor de 30 años de edad, según el Censo Nacional 2017. Esto representa una oportunidad única para el país, denominada “bono demográfico”, la cual les ha permitido a muchos países conseguir un desarrollo económico y social a partir de su inversión en el rubro educativo y laboral, para conseguir que toda esa masa joven se prepare técnicamente y esté calificada para trabajar.

El empleo es la forma idónea para que el individuo se integre a la sociedad. Si las y los jóvenes tienen garantizado el acceso al mundo laboral tendrán más posibilidades de que se les dé cumplimiento a sus derechos. Entre ellos podemos mencionar el ingreso a la seguridad social, educación de calidad para sus hijas/os (ya que ésta tiene un costo), acceder a viviendas dignas, canasta básica, entre otros.

De acuerdo con el Banco Central, el país cuenta con una renta per cápita de US$2,090.8 en 2016, lo que lo ubica como el segundo país con el ingreso más bajo de la región Latinoamericana, solo detrás de Haití. A pesar de que en el periodo 2007-2011, a diferencia del periodo 2001-2005, la tendencia de la pobreza ha disminuido, la cantidad de personas pobres aún es muy alta, ya que, de cada 100 nicaragüenses, 15 se encuentran en condiciones de extrema pobreza[1].

En 2020 por tercer año consecutivo la economía de Nicaragua registrará una contracción. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima que la caída del PIB será del 4%, debido a la confluencia de dos factores: i) el hecho de que el conflicto político y social que comenzó en abril de 2018 sigue teniendo repercusiones importantes en diversas actividades económicas y ii) los efectos adversos de la pandemia de coronavirus (COVID-19). Con respecto a lo segundo, aun cuando en primera instancia las autoridades no impusieron restricciones a la movilidad de las personas dentro del país ni a la realización de actividades sociales y económicas, la demanda interna se ha visto afectada por la incertidumbre y las actitudes precautorias de la población ante este fenómeno de escala mundial, que también ha redundado en una contracción de la demanda externa[2].

Debido a la mala gestión educativa y laboral de la última administración no se ha logrado absorber satisfactoriamente a los jóvenes egresados de la educación superior creando un clima de alta informalidad y un subempleo del 42.9% en 2017 (BCN, 2019b). Junto a ello un déficit sostenido y en crecimiento en el seguro social desde el año 2013 (BCN, 2019c) que deja a la deriva la promesa de pensión de los próximos jóvenes cotizantes.

Según la Encuesta Continua de Hogares, la tasa de desempleo juvenil es relativamente baja, por lo que se presume que el problema en este ámbito de las personas jóvenes no es el desempleo, sino la informalidad y precariedad de los empleos. Aunque la segregación de ocupación por edad es inexistente a esa fecha, la tendencia responde a que casi la mitad de las y los jóvenes comienzan a trabajar desde la adolescencia, abandonando la escuela siendo esta la mayor repercusión del empleo informal[3].

Objetivo: Fortalecer las instituciones económicas y confianza en el mercado nicaragüense construyendo un plan de desarrollo económico nacional enfocado en mejorar la movilidad social, competitividad, índices de pobreza y desigualdad a través de políticas económicas focalizadas en impulsar la productividad.

 

[1] Plan Nacional de Desarrollo Humano 2012–2016.

[2] Comisión Económica para América Latina y El Caribe. Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2020.

[3] Informe de Empleo de la Encuesta Continua de Hogares I Trimestre 2017 http://www.bcn. gob.ni/divulgacion_prensa/notas/2017/noticia. php?nota=515).