Pensar sobre el medio ambiente en Nicaragua, implica una profunda reflexión tanto histórica como jurídica, política, económica y social; partiendo del entendido que existe una estrecha relación entre modelo económico y la gestión de los recursos naturales; específicamente en la política pública para el medio ambiente, que se transversaliza con la practica social; es decir la relación de la sociedad con su entorno natural.

Los problemas del medioambiente tienen sus efectos directos en el desarrollo de las juventudes, representando una relación que más estrecha en materia de derechos humanos, intercepta dos políticas públicas, por un lado, la gobernanza ambiental y en otro las políticas de salud, solo el Banco Mundial reporta que los riesgos de salud ambiental imponen una carga significativa a la economía de Nicaragua: unos 2.600 millones de córdobas o 2.4 % del PIB[1].

En lo que respecta al impacto de acceso a servicios básicos, nuevamente el Banco Mundial recuerda que se reportan anualmente más de un millón de casos de diarrea en menores de 5 años como resultado de la mala condición del agua potable, saneamiento e higiene[2]. La falta de agua y saneamiento, especialmente en términos de salud, resultan en una pérdida del 0,9% del PIB del país, afectando también a otros sectores como la productividad laboral y la educación solo en el 2013.

El modelo de desarrollo del país, basado en la explotación de sus recursos naturales, refleja la conflictividad social a causa de la mala gestión ambiental y territorial. Un estudio del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales de Nicaragua (MARENA), realizado en 2017, reveló que la pobreza, el crecimiento de la población, los valiosos mercados nacionales y de exportación de carne, y la percepción de tierras “no utilizadas” fueron los impulsores de la migración de agricultores de comunidades mestizas que no poseen tierras, de las regiones occidentales a áreas indígenas y protegidas en la Costa Caribe[3].

Desde 2015, unas 40 personas indígenas han sido asesinadas y decenas más fueron heridas y secuestradas en conflictos con colonos, según el Centro por la Justicia y Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua. Casi 3[4],000 personas misquitas han huido de sus hogares en la región del Caribe Norte desde 2015 debido a este conflicto.[5]

La insurrección social de abril 2018 tuvo fuertes base en el cambio en la conciencia ambiental de los jóvenes quienes despertaron mayor interés por su defensa activa es esperanzador para el activismo por el medio ambiente e impulsando la creación de organizaciones ambientales y/o plataformas políticas que desde su preocupación por la conservación puedan impulsar las correspondientes agendas.  Muestra de la conciencia ambiental de las juventudes en Nicaragua, se destacan iniciativas como Misión Bosawás, para la protección de áreas protegidas, o la lucha de SOS Indio Maíz, Yo no como huevos de tortugas, hasta las limpiezas lagunas en la capital son indicadores de mayor compromiso de las nuevas generaciones; pero “lo que ha faltado y hace falta, es transformar la conciencia juvenil ambiental en un poder político, para que se asuman estos temas. Toda propuesta debe trascender y dar seguimiento más allá de sonar la mesa y obtener respuestas temporales”. (Ruíz, Amaru. 2021)

Estas iniciativas también dan cuenta de la apropiación de los espacios de incidencia política o bien dar las bases para conformar partidos políticos que lleven a la agenda pública los temas de la gestión del medio ambiente como eje transversal de toda agenda de organizaciones políticas y de los mismos políticos. 

OBJETIVO: Generar mecanismos, estrategias y acciones que, desde el quehacer específico de las juventudes, contribuyan al fortalecimiento de las instituciones encargadas de velar por la preservación del ambiente, los recursos naturales y los medios de vida de las comunidades que habitan los territorios; la mitigación y reducción de desastres; y la generación de acciones que, en general, procuren la sostenibilidad ambiental, tomando en cuenta a las nuevas generaciones.

 

[1]  Salud ambiental en Nicaragua – Banco Mundial 2021

[2] Salud ambiental en Nicaragua. – Banco Mundial, 2021

[3]  MARENA, 2017 – Nicaragua

[4]  Oakland Institute – 2020